En el contexto de la temporada estival y del aumento sostenido de las temperaturas en gran parte del país, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) Aysén dependiente del Ministerio de Agricultura, refuerza su llamado a la prevención de incendios forestales, subrayando que la protección de los ecosistemas, las comunidades y la vida humana es una tarea interinstitucional en la que la ciudadanía cumple un rol fundamental.
El director regional de CONAF Aysén, Ronald Valenzuela Campos, explicó que la región se encuentra actualmente en el período de mayor ocurrencia de incendios forestales, escenario que se ve intensificado por condiciones climáticas cada vez más propicias, como altas temperaturas, baja humedad y mayor velocidad de viento. “Estas condiciones favorecen la ocurrencia y rápida propagación del fuego, pero el principal factor de ignición sigue siendo el ser humano”, enfatizó.
Situación regional y balance de la temporada
En lo que va del presente período, en la región se registran 24 incendios forestales, que han afectado una superficie de 43,9 hectáreas, los que, si bien han sido adecuadamente combatidos y extinguidos, e independientemente de los recursos con los que se cuenta para dicha labor, las actuales condiciones exigen mantener y reforzar todas las medidas de prevención. Si bien cada período no es estrictamente comparable con el anterior debido a las variables climáticas, Valenzuela recalcó que “cada incendio es una señal de alerta que nos recuerda la importancia de la prevención y de la conducta responsable de la comunidad”.
Según detalló, estadísticamente más del 99,7% de los incendios forestales tiene origen en acciones humanas, ya sean negligentes, accidentales o intencionales. “Esto demuestra que, más allá de los recursos disponibles para el combate, el foco debe estar en evitar que los incendios se inicien, observando una conducta responsable”, señaló.
Prevención: un trabajo permanente y silencioso
Desde CONAF Aysén se ejecuta un trabajo preventivo durante todo el año, que incluye la educación ambiental, difusión de medidas de autocuidado y formación de docentes en establecimientos educacionales, entre otras acciones; las que buscan generar un cambio cultural y de conciencia, especialmente en las nuevas generaciones.
Paralelamente, a nivel regional existe un despliegue permanente de brigadas en operativos carreteros y comunitarios, orientados a reforzar el llamado al autocuidado y a la prevención. Estos operativos consideran presencia en rutas, en sectores rurales, ferias costumbristas y actividades con afluencia de público, y patrullajes a lo largo del territorio, entregando información directa a la comunidad, resolviendo dudas y promoviendo conductas responsables durante el período de mayor ocurrencia de incendios forestales.
“La prevención no siempre es visible, pero es la base para reducir el daño. Combatir incendios es lo más llamativo, pero llegar a ese punto significa una pérdida ambiental, social y económica”, indicó el director regional.
Coordinación interinstitucional y preparación operativa
Valenzuela destacó que el combate y la prevención de incendios forestales es un trabajo conjunto que involucra a diversas instituciones del Estado, como SENAPRED, Carabineros de Chile, Ejército, Bomberos, servicios de salud y otros organismos, bajo protocolos de coordinación previamente establecidos.
El rol de la comunidad: clave para evitar emergencias
Finalmente, el director regional fue enfático en señalar que la ciudadanía no es un actor externo en esta tarea, sino un actor clave y responsable en la prevención de incendios forestales. “La comunidad es parte esencial de la prevención. Evitar el uso del fuego, respetar las normas, denunciar conductas de riesgo y actuar con responsabilidad puede marcar la diferencia entre un verano seguro y una emergencia de gran impacto”, afirmó Valenzuela.
Botón Rojo y restricciones preventivas
En este contexto, Valenzuela explicó la importancia del denominado Botón Rojo, una herramienta preventiva que se activa cuando se registran condiciones meteorológicas extremas (como altas temperaturas, baja humedad y viento) que elevan significativamente el riesgo de ocurrencia y propagación de incendios forestales en un área geográfica en particular.
El Botón Rojo implica extremar el no uso del fuego y elementos que generen calor o chispas, así como el reforzamiento de las fiscalizaciones y patrullajes preventivos. “Estas medidas no buscan sancionar, sino evitar tragedias. Cuando el Botón Rojo está activo, cualquier quema o conducta riesgosa puede derivar rápidamente en un incendio de magnitud”, explicó.
Desde CONAF Aysén reiteraron el llamado a la comunidad a informarse por los canales oficiales, respetar estrictamente estas restricciones y comprender que se trata de una medida indispensable para proteger a las personas, las viviendas y el patrimonio natural de la región.
Capacidad operativa regional
En cuanto a la capacidad operativa, CONAF Aysén cuenta actualmente con 16 brigadas de combate, que reúnen a 73 brigadistas de línea, incluidos sus respectivos jefes de brigada, además de 11 técnicos especializados que apoyan la planificación, coordinación y toma de decisiones en terreno. Este despliegue humano permite una respuesta oportuna y eficaz ante emergencias, considerando las particularidades geográficas y climáticas de la región.
Recursos terrestres y aéreos disponibles
En materia de recursos, la región dispone de dos aeronaves de combate, correspondientes a un PC-Code y un helicóptero Puma, además del helicóptero Guiña 11, que cumple funciones de puesto de mando y operación aérea. A ello se suma una unidad aljibe y equipamiento terrestre de apoyo, lo que permite fortalecer el ataque inicial, la coordinación en terreno y la protección de sectores prioritarios. Asimismo, existen protocolos que permiten la incorporación de recursos extraordinarios y apoyo interregional en caso de incendios de mayor magnitud.
El personal que integra estas brigadas es sometido periódicamente a procesos de selección, evaluaciones físicas y psicológicas, además de capacitaciones permanentes, lo que asegura una respuesta profesional y segura ante emergencias.
Valenzuela recordó además que, frente a eventos complejos, existen protocolos nacionales que permiten la llegada de recursos extraordinarios y el apoyo de brigadas provenientes de otras regiones, priorizando siempre la protección de la vida humana, las comunidades y los ecosistemas.

