El sonido del acero marcó un hito en Valdivia. Con el tradicional corte de plancha en sus talleres, el astillero ASENAV puso en marcha la fabricación de una nueva barcaza destinada al Lago O’Higgins, una obra impulsada por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) mediante la Dirección de Obras Portuarias (DOP) que busca mejorar la comunicación en uno de los territorios más aislados del país.
La nave será clave para la vida cotidiana de más de medio centenar de habitantes de la zona, quienes dependen del transporte lacustre para desplazarse, abastecerse y mantener el vínculo con otros centros poblados de la Región de Aysén.
Un proyecto pensado para condiciones extremas
La futura embarcación tendrá 27,4 metros de eslora y fue diseñada para enfrentar los fuertes vientos y el oleaje característico del lago. Su capacidad permitirá trasladar hasta 25 pasajeros, además de cuatro vehículos livianos, dos camiones o minibuses y corrales desmontables para carga y ganado, lo que también potenciará el turismo en el extremo sur del país.
Ingeniería al servicio de la integración territorial
Desde ASENAV destacaron el simbolismo del inicio de obras. El gerente de ingeniería, Tomás Wilkendorf, subrayó a través del Grupo Diario Sur, que “Este corte de plancha representa mucho más que un paso técnico: es el inicio de una solución concreta para las familias que habitan las zonas más extremas del país, donde la integración territorial es crucial. Aquí es donde nuestro sello de confianza técnica y el talento de nuestro equipo cobran sentido, poniéndose al servicio del transporte regional. Es un orgullo que, una vez más, la ingeniería valdiviana sea la respuesta a estos desafíos”.
Autoridades resaltan impacto social del proyecto
Desde el MOP recalcaron que la nueva barcaza no solo cumple una función logística, sino que responde a una necesidad histórica de las comunidades.
Estándares de seguridad y operación
El director de Obras Portuarias, Ricardo Trigo, explicó la relevancia del encargo y la supervisión técnica que acompaña el proceso: “esta barcaza es una obra profundamente significativa, porque conecta a personas que viven en uno de los territorios más aislados del país. Desde la Dirección de Obras Portuarias, como mandante del proyecto, hemos definido los estándares técnicos y de seguridad que esta nave requiere para operar en el Lago O’Higgins, y su construcción está siendo ejecutada por ASENAV conforme a ese marco contractual. Aquí no solo hablamos de una embarcación, hablamos de integración territorial, de acceso a servicios básicos y de una conectividad digna y segura para las familias de la zona”.
“Lucinda I”, un nombre con historia
La barcaza fue bautizada por la propia comunidad como “Lucinda I”, en homenaje a una vecina emblemática del sector. Este encargo se transforma además en el quinto proyecto que ASENAV desarrolla para el MOP a lo largo de más de cinco décadas de trayectoria.
En esa lista figuran obras como la draga “Ernesto Pinto”, la barcaza “Mailen” y los ferries “Tehuelche” y “Cullamo”, todas destinadas a fortalecer la conectividad marítima y lacustre en distintas zonas del país.
Un astillero con proyección internacional
Con más de 50 años de historia, ASENAV se ha consolidado como uno de los principales astilleros del Pacífico americano. Ha entregado cerca de 200 naves para mercados nacionales e internacionales, abarcando desde ferries y remolcadores hasta embarcaciones de turismo, acuicultura y apoyo en altamar.
La compañía se ha caracterizado por incorporar diseños de última generación, sistemas de propulsión diésel-eléctricos e híbridos, tecnologías de posicionamiento dinámico y soluciones orientadas a reducir emisiones, con una visión centrada en el transporte marítimo sustentable y de alta eficiencia.

